Dona Santina Abeja
Afanosa de Dios (1)
Takiwasi y Maria Celeste Carneiro dos Santos
> www.takiwasi.com
María Celeste CARNEIRO dos SANTOS
: profesora de artes plásticas nacida
en 1951 en Bahía. ' Estudió
Artes Plásticas en la Facultad de
Bellas Artes de Sao Paulo antes de volver
a residir en Bahía. Desde su infancia,
participa en el movimiento Espiritista donde
aprendió a utilizar los pase magnéticos.
A partir de 1977, residió diez años
en la "Mansao do Caminho", obra
de asistenci 1 social dedicada especialmente
a los niños y dirigida por el famoso
médium espirita Divaldo Franco. Ahora,
da clases de Educación Artística
en este hogar y da también clases
particulares par i desarollar el lado derecho
del cerebro a través del arte. Publicó
un libro " Prefeiçao Moral"
( Ed. luz no lar - Sao Paulo - 1993) y varios
artículos y poemas. Está en
vía de publicar otro libro "Técnicas
de pases magnéticos" donde expone
las técnicas de curaciones en el
grupo dirigido por Doña Santiña,
con un estudio sobre los chakras.
Resumen:
Desde la
edad de dos años, en Salvador de
Bahia, Hidelte Andrade Sampaio, conocida
como "Doña Santiña"
manifiesta sorprendentes dones de curación
y mediumnidad. Descendiente de esclavos
es ahora Madre de Santo del Candomblé.
Está también en contacto cotidiano
con "espíritus" que la
ayudan a curar con operaciones de cirugía
espiritual. Pero el fenómeno más
"extra-ordinario" que ocurre a
través de ella, por un espiritu llamado
Tata¡-Timbira, es la transmutación
de pétalos de rosas en miel curativa.
Este dossier de cinco artículos describe
este fenómeno de alteración
del estado de conciencia, la vida actual
y pasada de Doña Santiña,
su punto de vista sobre las drogas y su
manera de curar drogadictos. Para terminar,
Rosa Giove, miembro de Takiwasi, cuenta
cómo después de visitara Doña
Santiña, captó un canto terapéutico
dedicado a Tatai-Timbira.
Dona Santiña y la Miel Del
Cielo
Cada sábado, en la carretera que
va de Salvador a Camaçari, en el
Estado de Bahía, muchas personas
se reunen en una pequeña casa. Se
trata de la casa de la médium Hidelte
Andrade Sampaio, más conocida como
Doña Santiña o Madre Santa.
A través de ella, médicos
espirituales hacen cirugías y tratamientos
de las más diversas enfermedades,
sin ningún instrumento, con el simple
toque de sus manos. Pero, lo que más
llama la atención de los científicos
e investigadores de todo el mundo, en su
mediumnidad, es la transmutación
de pétalos de rosas en miel curativa.
La reunión-empieza alrededor de las
3 pm. sin rigidez en el horario. Las personas
llegan y se aproximan a los bancos que quedan
en un cuarto pequeño, construido
para los trabajos de cirugía espiritual.
Son personas de todo el país y del
extranjero, con las más diferentes
creencias y con los problemas más
variados. Algunas vienen una vez y no necesitan
volver nunca más, otras necesitan
venir durante varios sábados. Cuando
llegan, se anota el nombre y la dirección
de la persona o de alguien que no puede
comparecer, para que se haga el tratamiento
a distancia. En seguida, se hacen varias
oraciones y lecturas de temas cristianos
que alguien presenta, comenta y esclarece.
Durante las oraciones y comentarios evangélicos
se percibe una vibración suave y
eminentemente espiritual.
Alrededor de las 5 pm., Doña Santiña
llega y empieza los tratamientos, que son
hechos de manera inesperada. Los presentes
nunca saben exactamente lo que va a ocurrir.
Cuando un Espíritu, identificado
como Tata¡-Timbira, se incorpora en
ella, sus ayudantes le traen rosas. La médium
frota varias veces las rosas entre sus manos;
en poco tiempo se oye el sonido característico
de la miel que está siendo presionada
y, con las manos en forma de concha, se
ve derramarse la miel perfumada y abundante.
Las personas acostumbradas al fenómeno
corren a buscar un plato para recoger la
miel.
Doña Santiña, guiada por Tata¡-Timbira,
pasa la miel a las personas presentes, en
la región afectada y les da a beber
a los que lo necesitan. Esta miel tiene
un sabor delicioso. Una sola gota es capaz
de dar un alivio instantáneo. La
medium da orientación para cada persona
presente.
En algunas ocasiones, aún sin rosas,
la miel brota de sus manos como si fueran
gotas de sudor y en poco tiempo se derrama
abundantemente. Del mismo plato que ha recogido
la miel y una vez limpio, luego de algunos
minutos, empieza a brotar más miel,
derramándose desde el centro. El
fenómeno desaparece solamente después
que se lava el plato. Cuando ocurre el fenómeno
de transmutación, la miel se distribuye
entre los asistentes al final de la reunión.
Como tantos otros mensajeros del bien, ella
vive como los apóstoles del Señor,
que "extraían muchos demonios
y curaban numerosos enfermos, ungiéndolos
con aceite.." (Marcos, 6:13)
Cerrando los trabajos alrededor de las 5.30
pm., las personas se dan las manos, haciendo
un círculo bajo frondosos árboles,
y Doña Santiña, llena de entusiasmo
y alegría, habla de misericordia
divina y entona himnos de loa y gratitud
a Dios, siendo acompañada por todos.
Para cada grupo de personas que se retira,
Doña Santiña se queda de pie,
con las manos en actitud de oración
y los ojos fijos, pidiendo fervorosamente
que Dios los acompañe y libre de
todo mal, los bendiga y proteja, dándoles
salud y paz... Quien quiera o necesite puede
asistir a sus actividades de Candomblé
desarrolladas en el mismo sitio, pero en
horarios y local distintos del trabajo de
curación.
Una vida dedicada a los demás
Doña Santiña se sacrifica
en beneficio de todos, sin hacer distinción
de creencia, raza, posición social
o nacionalidad, a cualquier hora del día
o de la noche. Su casa, en el centro de
la ciudad, está siempre disponible
a quien quiera un alivio, un socorro o una
simple conversación. Su teléfono
no cesa de timbrar. Son personas de varias
partes del Brasil y del mundo que la llaman.
A pesar de esta vida de trajín tan
intenso, conserva la simplicidad espontánea,
siempre humilde y servidora. Es una mujer
de una sorprendente vitalidad, alegre, fuerte,
acogedora, que irradia paz y amor. Despierta
a las 5 de la mañana y acostumbra
alimentarse de manera frugal con muchas
frutas, verdura y un poco de carne blanca.
Dependiendo del trabajo que los Espíritus
van a efectuar, no ingiere nada, permaneciendo
todo el día en ayuno y oración,
sintiéndose, no obstante, muy bien
dispuesta y fortalecida. Después
de las atenciones, permanece activa, rezando
hasta altas horas de la madrugada, para
todos los que fueron en búsqueda
de socorro. Respeta las creencias de cada
persona y, cuando le agradecen conmovidos
por los beneficios recibidos, ella corrige
de inmediato : "no me agradezca nada
a mí, no hice nada. Agradece a Dios,
el Arquitecto del Universo quien hace todo."Tiene
la costumbre de no pedir nada a nadie, esperando
que las personas se sensibilicen y ayuden,
con libre voluntad y espontáneamente.
Recibe lo que se le ofrece. Así organizó
y hace funcionar un orfanato con lo que
la gente le da.
Ya tiene escrito setenta y siete libros
sobre los más diversos temas espirituales;
está esperando la ayuda de alguien
para publicarlos. Periódicamente,
da cursos a médicos, psiquiatras
y psicólogos, transmitiendo su experiencia
en las curaciones, utilizando plantas y
otras técnicas no convencionales.
La televisión y diversas revistas,
publicaciones de Brasil y de varios países
hablan de ella. Diversos científicos,
incluso de la NASA (Agencia Espacial Norte-Americana),
vinieron para hacer investigaciones sobre
ella. Tiene muchas invitaciones para visitar
otros países. Fue invitada a Estados
Unidos para estudiar su caso: aceptó
y pasó por múltiples tests
sofisticados. Los aparatos de medición
se alocaban. Y la miel, se reveló,
se parece a la de una abeja africana, ¡la
única sin aguijón!
El Fenómeno de La Curación
Maria-Celeste Carneiro dos Santos.
Conozco a Doña Santiña por
una circunstancia casual. En nuestro primer
encuentro, la entidad que transmuta rosas
en miel, me dijo que necesitaba seguir un
tratamiento; no sabía que estaba
enferma. Pocos días después,
una enfermedad tenaz que me afligió
un año antes durante varios meses,
volvió a manifestarse. Era una enfermedad
que los médicos no conseguían
diagnosticar y que desapareció como
apareció: sin explicación.
Con el tratamiento de Doña Santiña,
recuperé la salud y aprendí
mucho. Acostumbrada a frecuentar las reuniones
y actividades de los centros espirituales
desde hace dos décadas, asistí
a otras formas de hacer caridad, rompiendo
el sectarismo que todavía cargaba.
Entiendo de manera más clara que
Dios se encuentra en todas partes y que
el bien es siempre el bien, cualquiera que
sea el rótulo que se le aplique.
En las reuniones del sábado, ví
curaciones emocionantes, recibiendo lecciones
preciosas y conociendo a personas muy interesantes.
Asistí a los más diversos
tratamientos espirituales, desde la transmutación
de rosas en miel de varios tipos hasta operaciones
y utilización de la acupuntura.
Un cierto sábado, vi llegar a una
señora especial, casi ciega y caminando
con la ayuda de una vara; residente en Sao
Paulo, vino en busca de Doña Santiña,
con la cara llena de serena esperanza. Estaba
perdiendo gradualmente la vista desde hacía
cuatro años. Los médicos la
habían desalentado de poder curarse
algún día. Escuchó
el mensaje del Evangelio y acompañaba
las oraciones con interés. Cuando
Doña Santiña se aproximó
al grupo, Tata¡-Timbira se incorporó
en ella y, tomando rosas las transmutó
en miel. Se dirigió a esta señora,
colocó la miel en sus ojos y puso
a la paciente echada con pétalos
de rosas embebidas de miel sobre sus párpados.
Se fue a cuidar a varias otras personas
enfermas. Al final de los trabajos, cuando
las personas se dieron la mano, fue invitada
a participar en el círculo que se
formaba. Permanecía con los pétalos
sobre sus ojos. En un momento, Doña
Santiña le pidió bajar la
cabeza para dejar caer los pétalos
y lentamente ir abriendo los ojos. Ella
iba abriendo los ojos y reía, diciendo:
"no puedo creerlo: ¡veo! ¡Veo
nítidamente todo!"Y se reía
como una niña. Fue emocionante. Doña
Santiña actuaba como si no tuviera
ninguna participación en el proceso
de curación. Exultaba, loaba a Dios
y preguntaba a la señora: “¿cuáles
el color de este vestido?" La señora
respondía de manera correcta, ¡siempre
riéndose! Ella se fue de Bahía
radiante de felicidad, ciertamente viendo
la vida a través de un nuevo prisma.
Otro día, cuando ya estábamos
listos para terminar los trabajos, llegaron
dos señores y se unieron al círculo.
Doña Santiña se dirigió
de inmediato hacia ellos y les colocó
miel encima. Después de terminar
con los trabajos, uno de los hombres, impresionado,
enseñó un largo corte que
recibió a nivel del riñón.
Desde hacía algún tiempo,
estaba sintiendo crisis fuertes y frecuentes
de cálculo renal. Iba a la clínica
más de una vez por semana a recibir
inyecciones para aliviar los dolores. Había
venido aquí solamente para acompañar
a un investigador norteamericano en parapsicología.
Luego de un tratamiento espiritual de 21
días, nunca más sintió
dolor.
Ví y supe de muchas otras curaciones.
Cáncer, problemas en la columna,
depresión, tuberculosis, parálisis,
enfermedades genitales, infecciones diversas
y tantas otras enfermedades fueron sanadas
allá.
Una amiga, en la imposibilidad de ir al
sitio, me pidió anotar su nombre
en el libro donde están inscritos
los que necesitan tratamiento a distancia.
Algunos días después fui a
visitarla. Cuando me vió, inmediatamente
me dijó: "Dios le pague la caridad,
pues he visto llegar junto a mí,
esta semana, dos médicos espirituales.
Fue como si ensartaran agujas bien finas
en mi pie enfermo. Sentí una gran
mejoría." Le hablé entonces
del tratamiento con acupuntura que ella
no conocía.
Allan Kardec explica de manera satisfactoria
el fenómeno de la transmutación
de la materia. Entre otras cosas, dice que
es posible para el Espíritu modificar
las propiedades de la materia elemental
utilizando el fluido magnético del
médium "que es la sustancia
que más se aproxima a la materia
cósmica o elemento universal."
Demuestra como la química enseña
que la combinación de las sustancias
produce una nueva que puede ser, tanto benéfica
como maléfica, dependiendo de las
proporciones utilizadas o también
del modo de mezcla molecular.
En el caso de Doña Santiña,
cuando ella incorpora el Espíritu
denominado Tata¡-Timbira, que transmuta
las rosas en miel balsámica, creemos
que se trata de un fenómeno de alta
magnitud, producido por una entidad extremadamente
elevada, desprendida de todas las cuestiones
materiales. Tiene la capacidad de operar
modificaciones en las moléculas que
componen la materia, formando o transformándola
en los más diversos tipos de miel,
con propiedades altamente curativas. El
ectoplasma de la médium, así
como de los presentes, ciertamente son utilizados
en estos fenómenos de efecto físico.
Para algunos, Tatai-Timbira se presenta
con una belleza enternecedora y noble, de
estatura alta, piel clara y mirada suave,
cabellos crespos y vestidos que recuerdan
ciertas regiones europeas. Doña Santiña
lo ve en forma de una luz intensa y reposante,
infundiendo un amor intenso. Su nombre se
debe a una visión que la médium
tuvo.
Vió un árbol inmenso, frondoso,
desconocido, con una copa muy grande ofreciendo
una sombra acogedora. En su largo tronco
estaba grabado: TATAI-TIMBIRA, palabra indígena
que significa "madre e hijos",
como manifestando el sentimiento de protección
maternal que este Espíritu siente
por todos los necesitados de la Tierra.
Este espíritu forma equipos de socorro
y asistencia a los que sufren en varias
partes del planeta. Organiza un regimento
de nuevos colaboradores para disminuir las
angustias del mundo. Se interesa por concentrar
un mayor número de cooperadores en
Brasil.
Desde hace muchos siglos se encuentra vinculada
a la médium, acompañándola
en sus reencarnaciones, en la India, China,
Japón y otros países. Pero,
se sabe poco de sus existencias.
Doña Santiña. Una
Vida Llena de Espírutus
Desde el inicio, la vida de Hidelte Andrade
Sampaio ha sido fuera de lo común.
El 14 de febrero de 1929, su madre, Rosentina
Cardoso da Silva, tomaba baños de
mar en "la cubeta de las chicas",
en el barrio de Amaralina, en Salvador,
cuando empezó a sentir los dolores
del parto. Todo fue tan rápido que
ella dio a luz en la playa misma, dentro
del agua. Tres niños nacieron. Dos
estaban ya muertos. La sobreviviente era
Doña Santiña...
Sus antepasados eran africanos, de Nigeria.
Su tatarabuela, llamada Acalá, fue
una de las primeras en instalar en Bahía
un terreiro de Candomblé hoy llamado
Casa Blanca. Su bisabuela, Doña Isabel,
también era Madre-de-Santo. Su madre,
sin embargo, y los demás miembros
de su familia, eran protestantes y buscaban
esconder sus orígenes.
Su bisabuela, Doña Isabel era una
bondadosa mujer, con la mediumnidad bien
desenvuelta. Le enseñó a no
hacer a los demás lo que no le gustaría
que le hicieran. Había previsto muchas
cosas de su vida futura que se concretizarían.
De naturaleza buena, curaba a todos los
que se le aproximaban, con naturalidad.
Cuando Hidelte cumplió dos años
de edad, Doña Isabel, la inició
en el Candomblé. En esta época,
la niña empezó a transmutar
rosas en miel, que pasaba sobre las personas.
Eso provocaba gran sorpresa en los presentes,
que preguntaban ¡dónde, esta
niña, había encontrado miel
para colocar así sobre las personas!
Todos empezaron a llamarla Doña Santiña,
por ofrecer rosas y utilizar la miel curativa.
A partir de este momento el trato con los
espíritus se volvió cosa cotidiana
para ella.
Cuando cumplió los siete años,
una cierta noche, Doña Isabel le
transmitió los poderes y conocimientos
de la secta que profesaba. Le hizo prometer
que a los catorce años de edad continuaría
con sus trabajos. Poco tiempo después
la bisabuela murió. Doña Santiña,
con la inocencia propia de la edad, olvidó
el compromiso asumido y se entregó
a la orientación de su familia. Frecuentaba
las reuniones protestantes con sus padres
y participaba de los estudios y oraciones
en casa, con fervor. Cuando sólo
tenía siete años atendió
su primer parto. Nacieron trillizos. El
médico, cuando llegó, quedó
admirado que un parto tan bien hecho hubiese
sido ejecutado por una niña que estaba
siguiendo cursos de alfabetización...
Realizó numerosos partos y ayudó
a muchas personas.
Debido a los fenómenos mediúmnicos
que provocaba, su madre buscó mantenerla
distante de las miradas curiosas ..., en
vano. Cuando estudiaba en un internado para
niñas, dirigido por Hermanas, una
noche se enfermó, sentía un
fuerte dolor de cabeza. Gemía y gritaba
y nadie venía a cuidar de ella. Un
médico se aproximó y le ofreció
un vaso de agua con un comprimido. Ella
tomó el remedio y le hizo bien. A
la mañana siguiente contó
el hecho, dejando a las Hermanas escandalizadas.
Decían que fue una cosa diabólica
porque ¡ningún hombre pudo
haber entrado en el internado de mujeres!
Las Hermanas pidieron entonces permiso a
su madre para exorcizarla porque ella se
encontraba poseída por el demonio.
Al exorcizarla, no obstante, ocurrió
un hecho imprevisto: una de las dos Hermanas
quedó mediumnizada. Fue necesario
llamar a los Padres para ayudar. Esta Hermana
fue obligada a salir del internado porque
"ahí, no era el lugar para recibir
los espíritus." Doña
Santiña cambió también
de internado más de upa vez...
Estudió en internado hasta los once
años y a los doce años de
edad ya estaba casada y tuvo su primer hijo.
Su marido, también protestante, le
dió siete hijos, de los cuales tres
murieron a temprana edad. Hasta su muerte
en 1994, su marido se mantuvó fiel
a la religión protestante y no aceptó
los trabajos que ella realizaba. Después
de casada, siguió estudiando hasta
ser profesora de primaria. Trabajó
en varios colegios. En muchas ocasiones,
tuvo que dejar su trabajo para apoyar a
las personas enfermas y con diversos problemas
que la abordaban en el camino, implorando
socorro.
El asedio se hizo tan fuerte que se vió
obligada a abandonar el trabajo para dedicarse
integralmente a los necesitados. Vivía
como todavía vive, de rentas de los
bienes de su familia poseedora de grandes
terrenos. Socorría a los más
diversos tipos de personas, hospedando en
su propia casa, niños, jóvenes
y ancianos. Daba asistencia a las prostitutas,
orientándolas para una nueva vida.
Todavía hoy sigue realizando estas
actividades. Pero, cuando veía los
Espíritus, reaccionaba, dentro de
su formación protestante, repitiendo
en voz alta los salmos y los pasajes de
la Biblia, mandando que Satán se
alejase. Y los Espíritus se veían
más nítidos todavía...
Después de tener a su hijo Jaime,
se quedó paralítica durante
cuatro años. Los Espíritus
le decían que tendría una
salud de hierro después que asumiese
sus compromisos espirituales. Un cierto
día, vió a su bisabuela, Doña
Isabel. Ella le decía: “Santiña,
mi hija, ¿dónde está
el cumplimiento de la promesa que hiciste?
Ahora, sólo quieres saber de tus
tiendas de moda. ¿Y la casa de la
secta? ¿ Y el Axé, cúando
lo vas a abrir? ¿No vas a hacer nada?
¿No juraste que ibas a abrirla? Quiero
ver los tambores redoblar, como ocurre en
las otras casas. Solamente m¡casa
quedó detenida, Santiña. ¡Haz
lo que prometiste, mi hija! “. Pero,
Doña Santiña, como protestante
que era, no aceptaba la comunicación
con los Espíritus ni admitía
trabajar con ellos, menos aún abrir
un terreiro de Candomblé.
Y el tiempo fue pasando. Aparte de dedicarse
a los demás, Hidelte Andrade de Sampaio
abría tiendas de confección.
Ya tenía otras dos en el centro de
Salvador cuando abrió una tercera
en el moderno centro comercial Iguatemi.
Los fines de semana, viajaba a Río
de Janeiro o Sao Paulo con el objeto de
renovar el muestrario de ropas de sus tiendas.
Durante su vida, ya había abierto
ocho tiendas. La primera se incendió.
El la ganó de nuevo dinero y abrió
otra. Volvió a incendiarse. Y fue
abriendo tiendas a medida que se incendiaban.
Por fin, consiguió quedar con tres
tiendas funcionando y progresando.
Doña Isabel volvió a aparecerse
y le llamó de nuevo la atención
por el compromiso adquirido y le dijo que
no había más tiempo que perder.
Doña Santiña vió una
especie de agujero de donde brotaba agua
y a su bisabuela tapándolo con el
pie. Y desapareció.
Al día siguiente, los noticieros
anunciaban: el Centro Comercial Iguatemi
se incendió. Y nada quedaba de la
tienda de Doña Santiña. ¡Sus
otras dos tiendas también se incendiaron!
El incendio sucedió en las tres simultáneamente,
a pesar de que estaban instaladas en diferentes
lugares de la ciudad. Quiebra total. El
seguro había vencido el día
anterior y estaba en deuda con todos los
bancos...
Se desesperó hasta el punto de perder
una buena parte de sus cabellos. Hizo insistentes
ruegos a Dios, para que le ayude. Pidió
también ayuda a su bisabuela, prometiendo
cambiar de vida y atender a sus pedidos
apenas se regularice su situación.
Esa noche, tuvo varios sueños. Vió
una mano derecha colocarse sobre su cabeza
y escuchó una voz decir : "
Yo te sustento." La mano pesaba tanto
que la hizo bajar hasta el suelo. Antes
que desaparezca la mano, vió inscrito
en cada dedo una cifra. En ese momento,
Doña Santiña se despertó
y las apuntó. Volvió a dormir
y soñó con una señora
trayendo una falda, color de vino, que se
enrollaba en su cabeza. Cuando se fue, vió
que estaba escrito el mismo número
en la barra de la falda... En otro sueño,
¡vio tres niños con las mismas
cifras en el sombrero que llevaban!
A la mañana siguiente, su hija Diva
llegó a casa contando que había
soñado con un número. Doña
Santiña, antes de oírlo, le
pidió averiguar si no era el mismo
que estaba anotado en un papel sobre la
mesa. Era el mismo... Diva sugirió
jugar a la lotería. En ese momento,
el Sr. Edgar, el vendedor de billetes de
la Lotería Federal, tocó a
la ventana como lo hacía diariamente.
Todos los días pedía a Doña
Santiña de bendecirlo para que venda
todo. Llegó diciendo: "Traigo
una gran suerte para usted. ¡Deme
una bendición para vender todos los
billetes y el último se lo doy a
usted!" Le bendijo y se fue.
En la tarde, el vendedor volvió informando
que los billetes se vendían bien.
Su hija entonces se dió cuenta que
el número que había soñado
se encontraba entre los que sobraban. Quería
comprarlo. Doña Santiña le
hizo una señal diciendo en seguida
: "No mi hija, no tenemos que correr
tras de nada. Vamos a esperar. Tengo bastante
paciencia. El Señor me dió
mucho tiempo, ¿por qué me
voy a apurar? Si fuera para que yo cambie
realmente de vida y atender el pedido de
la bisabuela, este billete vendrá
a mis manos." Y se puso a orar.
Más tarde, el vendedor botó
el billete por la ventana y desapareció
sin que Doña Santiña tuviera
el tiempo de pagarlo. Ella dijo que no era
bueno deber algo a alguien, ni siquiera
un centavo. Añadió que cuando
Jesús se refería a eso, no
hablaba solamente de forma simbólica,
también incluía las cosas
materiales. Al día siguiente, muy
temprano, un hombre llegó a la ventana
de Doña Santiña gritando :
"Madre Santa quedó millonaria,
Madre Santa ganó en la Lotería
Federal." Fue una alegría enorme
para todos.
Pagó primero al vendedor de billetes,
dándole un poco del premio. Después
arregló las deudas en los Bancos
que se sorprendieron al verla con dinero;
dió a instituciones de caridad, distribuyó
a sus hijos lo suficiente para que queden
estabilizados en la vida, pagó otras
deudas. Finalmente compró el sitio
para poner en práctica el deseo de
su bisabuela, dando continuidad bajo su
responsabilidad al culto africano interrumpido
por tantos años. Abandonó
las Iglesias protestantes y se entregó,
docilmente, a la dirección de sus
Mentores Espirituales.
ENTREVISTA
: “DOÑA SANTIÑA Y LAS
DROGAS"